El mismo propósito, diferentes rutas

Durante años en Procter & Gamble y en Mondelez, dos de las empresas de consumo masivo más grandes del mundo, me fueron encargando responsabilidades cada vez más complejas porque tenía la habilidad de arreglar las cosas. Era fácil pensar que profesionalmente crecía por mi capacidad técnica. Pero no era eso. 

Lo que realmente abría puertas era la cultura y la organización que dejaba puesta detrás de cada resultado. Esa fue mi receta, tanto que terminé liderando la fábrica de galletas más grande y más nueva de Mondelez en el mundo. Y la receta no era ningún secreto: liderazgo de adulto a adulto, trato horizontal, exigencia real y ganas genuinas de hacer las cosas bien. 

He visto también el otro lado: operaciones que persiguen el resultado del día apilando herramientas sobre herramientas, sin tocar liderazgo ni cultura. Funcionan un tiempo, casi que «para la foto», pero después se caen solas. 

La prueba de que la cultura es la palanca real no está en un informe de gestión. Está en las personas. He visto técnicos de planta convertirse en directores de fábrica, no como excepción, sino como consecuencia natural de un liderazgo horizontal donde las ideas se discuten con altura y se escuchan de verdad. Eso la gente se lo lleva a su casa y muchos hoy tienen hijos que estudian y se superan gracias a lo que aprendieron de sus padres en la fábrica. 

Muchos me conocen por mi trabajo como consultor y asesor de fábricas — Lean, TPS — y sigo amando y haciendo eso. Pero aprendí que si la gerencia general no está alineada con esa filosofía de trabajo, nada de lo que se implemente en un área particular dura. Por eso busco llegar al liderazgo de las compañías, a sus gerentes generales y dueños, porque ahí es donde se decide si una cultura se sostiene o se apaga. Y ahí, exactamente ahí, es donde encontré a Scaling. 

No sentí que cambiaba de rubro. Sentí que encontraba el vehículo correcto para lo mismo que llevo haciendo por 34 años. Es que no basta con incorporar herramientas, la clave está en construir liderazgo, personas, cultura y sistemas, y todo empieza por asegurar un equipo directivo de alto desempeño. Es ahí donde trabaja Scaling. 

Por eso hoy traemos Scaling a Perú. No como una franquicia ni como un modelo importado, sino porque, en gran parte de mis 34 años de experiencia profesional en este país, he visto pocas empresas gestionadas con esta combinación de liderazgo, cultura y sistema. Y estoy convencido de que Perú necesita más empresas que trabajen de esta manera. Los empresarios no siempre gozamos de una buena imagen; por eso, nos corresponde demostrar desde dentro que existe una forma mejor y más sostenible de hacer las cosas. 

Concretamente, esto es lo que hacemos: alineamos al equipo líder detrás de una sola dirección, hacemos que discutan con confianza y transparencia, instalamos disciplina y accountability sin burocracia, le devolvemos tiempo al líder para lo estratégico y mejoramos los resultados financieros medibles. Es así como nuestros clientes han subido su EBITDA en promedio 4 puntos porcentuales en un año. Todo esto validado con más de 80 empresas en la región. 

Esto no es para cualquiera. Requiere un líder comprometido con hacer las cosas distinto, con humildad para ser cuestionado, dispuesto a soltar el control del día a día y a desarrollar a su equipo.  

Si eres gerente general o dueño y quieres validar en 15 minutos si esto tiene sentido para tu empresa, agenda aquí: agendar 15min. Sin vueltas: en un cuarto de hora sabremos si hay o no hay fit. 

También puedes escribirme por aquí: federico.delascasas@scaling.cl  

                                              Fico de las Casas

                                        Coach de Scaling en Perú

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