Misma empresa, distintas prioridades: ¿cómo logro alineación?
Todo gerente general piensa que su equipo directo está alineado, o al menos es lo que quiere. La mayoría se equivoca, y no se entera hasta que ya es caro.
Hay una forma de comprobarlo en menos de lo que dura un café. Esta semana, llama a cada uno —por separado, sin aviso previo— y hazle una sola pregunta:
¿Cuál es la prioridad número uno de la empresa este trimestre?
No las cinco prioridades. No el top 3 del plan estratégico. Una sola. Si todos responden lo mismo, tienes un equipo alineado. Puedes dejar de leer este artículo.
Si recibes respuestas distintas acabas de identificar la fuga de energía más costosa de la organización. No es un problema de talento ni de esfuerzo: cada gerente está remando en direcciones ligeramente distintas entre sí. El resultado no es avance, es fricción interna disfrazada de actividad.
En el escenario de 2026, con bajas proyecciones de crecimiento del Banco central, y por lo mismo posiblemente con presupuestos ajustados y márgenes de error mínimos, ninguna organización puede darse el lujo de remar así.
¿Por qué pasa esto?
El problema casi nunca es la falta de un plan. Es el exceso de planes compitiendo por atención normalmente es la regla. Cuando la comunicación desde la dirección general incluye cinco, siete o diez prioridades «clave», cada gerente hace su propia jerarquía mental de cuál importa más para su área. En las reuniones de primera línea se termina rindiendo al gerente general “la prioridad más importante por gerencia”, todas legítimas, ninguna compartida.
Verne Harnish, autor de Scaling Up, insiste en una idea simple: cuando todo es prioritario, nada lo es.
De la alineación a la ejecución
Detectar la desalineación es lo primero: el diagnóstico. El tratamiento tiene tres pasos:
– Una sola prioridad, escrita en una frase. Si necesitas un párrafo para explicarla, todavía no está lo suficientemente clara.
– Traducirla a la agenda de cada gerencia. No basta con comunicarla desde arriba; cada área debe verbalizar cómo su trabajo semanal se conecta con esa prioridad.
– Revisarla en cada reunión semanal, no solo en el kick off trimestral. El alineamiento se degrada con el tiempo si no se refuerza.
Primero alinear. Después acelerar. Intentarlo al revés —acelerar sin alinear— es exactamente cómo un equipo termina remando fuerte, gastando presupuesto y energía, y llegando a ningún lado en particular.
Tomás Edwards
Senior Coach